nosotros

Desde su edificación, en el siglo XVII, el Palacio de los Medinilla ha tenido varios dueños. Cada uno ha dejado una colección de recuerdos que sigue viva en cada peldaño de sus escaleras, en los sillones de la biblioteca o en la morera del jardín… tantos  que se podrían escribir auténticas novelas.
Desde 2003, hemos volcado todo nuestro tiempo, nuestros esfuerzos y nuestro cariño en rehabilitarlo y preservar toda su historia –y sus historias– y aportándole nuestro sello personal, con el único objetivo de disfrutar de él con nuestra familia y amigos y con todos los que decidáis elegirlo como escenario de cualquier momento especial.